jueves, 1 de marzo de 2012

¿Por qué te vas?

Si yo le hubiera hecho esa pregunta a todos los que se han ido de mi vida, la verdad no sé la respuesta que habría obtenido. Y no me dicen que pierdo, me dicen tú sigue intentándolo. Pero bueno ni intento ni no, sólo nos queda pararnos a pensar porque oye, por mucho esfuerzo que haga la imaginación será mi mejor y único apoyo.
Todas las promesas de mi amor se irán contigo, me olvidarás. Suena bonito, pero la única promesa que me han hecho la rompieron hace tiempo, porque cómo no, era mentira. Si, es cierto, me gusta regodearme en las injusticias que me han ocurrido porque, al final, me hacen gracia y todo. Prefiero una dosis de humor negro a llorar durante horas por ese príncipe azul que nunca aparece, que lo más cercano que encontré a eso es un pitufo que apenas sabe abrir la boca y ya está superando el índice de gilipollez de toda España. Pues claro que no me fijé tampoco en el hombre más bondadoso del mundo, de todos modos no creo que estuviera hecho para mí tampoco. Pero que no me tachen de no haberlo intentado, y no sólo con retrasados mentales, no ojo. ¿Es la costumbre lo que nos hace preocuparnos tanto por encontrar a nuestra media naranja de las narices o realmente sale de dentro? ¿Si nadie hablara de ellos habría tanta gente obsesionada con ello? Yo creo que no. A veces ya da ganas de vomitar. ¡Oigo como Niezscthe me llama! En serio, ya me está rallando muchísimo el mundo de mierda este... igual es esta ciudad, o lo que sea. Me iré a donde haya gente con dos dedos de frente.

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