miércoles, 21 de septiembre de 2011

Problemas; míos, tuyos y suyos.

¿Hasta qué punto pueden, o deben afectar los problemas de los demás a tu propia vida? Independientemente de que sea tu padre, tu amigo o el vecino. O sí depende... Pero la verdad, amargar la vida al prójimo a base de bien sólo porque tienes problemas y quieres que se den cuenta no me parece de recibo. Y si los demás ya lo saben y no te pueden ayudar? Digo yo que ya cada uno es mayorcito para darse cuenta de lo que está haciendo en vez de echar las culpas ahí caiga quien caiga. Que los demás también tenemos vida propia aunque dependamos de una manera de esa persona, tenemos derecho a vivir sin que nos atosiguen con cualquier cosa. Visto desde fuera suena hasta frío, pero cuando estas en la situacion a veces hasta te acostumbras a que sea asi, y ya vives tú amargado. Y sabes lo que sucede en una situación de presión semejante? Que la respuesta de los demás va a ser siempre: no te puedo ayudar. Los trapos sucios se lavan en casa, bueno en este caso se quedan acumulando polvo.

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