Es increíble lo brutal que puede ser a veces la verdad. Por fuerza tienes que admirarla.
Normalmente vamos por la vida creyéndonos constantemente lo que nos decimos. "Estoy bien", decimos. "Estoy genial."
Pero de vez en cuando la verdad se te echa encima y no puedes sacudírtela. Entonces te das cuenta de que a menudo esa verdad no es una respuesta, sino una pregunta. Incluso ahora, me pregunto hasta qué punto me convence mi vida.
(...) te hice hacer todas esas cosas que no te creías capaz de hacer. ¿Y por qué lo hice? Porque eres la mediocridad personificada. Y si un tipo como tú puede levantarse y hacer lo que tú hiciste por esa gente, tal vez eso signifique que todo el mundo puede. A lo mejor todo el mundo puede ir más allá de lo que se cree capaz. A lo mejor hasta yo puedo...
Quizás el fin de esta vida es no ser uno más, ver las cosas buenas y no buscar sólo tu placer, sino la felicidad en los demás, hacer algo que merezca la pena, superarse a uno mismo, encontrar lo que nos merecemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario