De camas, de copas de fin de semana...
Cuando pasa todo lo bueno y llega la mierda, la parte aburrida, te empiezas a acordar de éste, del otro, de cómo estará, de qué ha sido de todo aquello que ya no parece estar. ¿Dónde quedó todo? Una semana, dos, sin rutina, un tiempo vacío que creó un hueco, un hueco por donde se escapó la importancia repentinamente. Vuelvo a sentirme sola, bueno sola no sería la palabra adecuada, sino libre, no, libre tampoco. Estoy bien conmigo misma, y a ti tampoco parece que te importe, pero no creo que se debiera de acabar, todos tenemos nuestras malas rachas. Y yo necesito tenerte ahí cuando todo vuelva a la normalidad, me niego a haber pasado meses escondida pa que al final nada, me niego a otro tiempo tirado a la basura aunque no fuera la mejor apuesta. Simplemente me niego a perder, como siempre, y puede que después de todo no pierda yo, es posible que el que vaya a perder seas tú por no haber jugado. Yo no estoy mal, yo estoy de puta madre, pero odio ver resquicios de dejadez que me impulsen a decir las palabras mágicas, supongo que tengo demasiado aguante. Sigo con los mismos pensamientos de que a tí no te importa, pero llamémoslo egoísmo, soy demasiado egocéntrica quizás, pero no necesito nadie que me entienda, me basto y me sobro, no te estoy echando porque tampoco estás aquí. Y al final, creo que en síntesis he querido decir da señales de vida antes de que se me acabe la paciencia o las ganas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario