Cuando miro atrás, veo lo bueno muchas veces antes que lo malo, o al revés, digamos que encasillo las etapas de mi vida según me hallan gustado o no. Las hay más felices, y menos felices, y ninguna dura para siempre. Es una mezcla entre buena suerte y mala suerte para así decirlo. Dios no existe, ni Dios, ni los milagros, ni la buena suerte asegurada, ni los reyes magos. La ilusión se pierde con los años, no de un día para otro. Cuando eres niño, jamás pierdes la ilusión por nada, y conforme te haces mayor, simplemente, te acostumbras. Yo no quiero perder la ilusión, aunque a veces parece que la vida te obliga a ello con sus golpes. No lo llames destino, solo llámalo la vida.También la vida me ha enseñado que el egoísmo no es un buen modo de vida, y en resumen todos esos dichos de abuelas que a veces resultan ser ciertos. Lo realmente bueno persistirá, aunque solo sea en un recuerdo, con el tiempo.
Soy una persona que ama la felicidad, que valora las sonrisas por encima de las demás cosas, mis buenos recuerdos son los llenos de sonrisas, con mis más y mis menos, pero siempre sonriendo. Por eso todos los días lucho por lo que quiero, aunque haya cosas que yo misma no pueda evitar o arreglar. No te rindas aunque a veces parezca lo más lógico, ese es el verdadero secreto de la felicidad, aunque cueste...
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