sábado, 25 de junio de 2011

Quien eres tú, para evaluarme a mí

A veces juzgamos sin pensarlo, porque nos creemos mejores y pensamos que los únicos que sufren en esta vida somos nosotros. Y los demás tienen más suerte que dios. Pero casi nunca, mas bien nunca es así. Tu puedes decir mira que gilipollas, niño mimado de mierda. Y puede que sus padres se equivocasen al consentirle tanto, puede. Pero otras veces dices mira ese que tiene todo lo que quiere, vaya suerte no? Y todavía se queja porque suspende, o porque no puede salir... O mira, no se queja, aprenderé de el. Y esa persona que se queja de todo más bien es porque teme lo que le espera cuando llega a casa, porque en su casa la fuente de los problemas dicen que es él; y aquel que no se queja quizás es que la vida se la haya jugado tanto que ya ni siente ni padece, ya no hace nada porque nada le parece que valga la pena... Y ese, que sale tanto, puede que sea porque no lo quieran en casa, o que no pueda ni entrar. Y aquel tan borde, no te creas que es borde por gusto, igual no le enseñaron a ser de otra manera... Y muchas otras cosas más dolorosas dentro de tu propia vida que ni entiendes ni quieres entender. Enfin, que detrás de una cara bonita o una vida de lujo puede haber mucho más que un hijo de puta mimado o un pasota de mierda, puede haber una familia o una vida rotas. Hay muchas maneras de vivir, y de (intentar) ser feliz, yo todavía no encontré muy bien mi manera, no sé mi destino, no sé ni como sentirme.

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