A veces, la vida se parece a caminar por un desierto donde a veces te aparecen oasis. Otras veces, se parece más bien a caminar por un pasillo monótono lleno de puertas cerradas, por donde tu avanzas y no abres ninguna. Pero hay ocasiones que es una mezcla de todo, es una especie de galería de arte donde vas mirando cuadros, pintados por tí mismo o por otros que te producen sensaciones muy diferentes.
Ahora mismo me encuentro por esa galería. Diría que la tonalidad general de ese sitio es... ¿roja? Es un color muy pasional. Con esto me refiero es que últimamente nada pasa en balde. Todo afecta bastante, como si fuera en carne viva. Aunque a veces esta tonalidad general es un bálsamo para las asperezas del día a día. No he dicho que todo sea maravilloso, ni mucho menos, de hecho mi vida se parece más a una montaña rusa. Pero ahora mismo veo el cielo, y las estrellas, y camino permanentemente por esta galería sabiendo que si subo la vista, veo lo que me guía, por así decirlo. Ya he caminado suficientes veces con fangos, pero hay un momento en que te sales de tanto fango y te encuentras algúna baldosa, y vas intentando pisar firme, puede que hasta te encuentres con algún ladrillo.
Y la sensación que llevo por dentro es como si estuviera empezando a respirar un aire distinto, o más bien, como si llevara conmigo algo que vale oro, es muy dificil de definir... pero me cambia y a veces me hace sentir de un bien inimaginable, se que tengo algo que muchos no merecen y que yo me veo capaz de cuidar. Algo que me enseña que a veces no tienes que contener las sonrisas, ni las palabras, ni los estornudos, ni nada, es como aprender de nuevo cosas que diste por sentado que no tenian ningun sentido. Es como la fe, pero en ti mismo. No está muy bien asentada, porque aún es pronto para decir nada, pero poco a poco cada día te encuentras sorpresas que quieras que no, pese a tus paranoias, te dicen que no te equivocas tanto como un día quisiste creer, y te llegas a plantear si hay gente tan sincera como quisieras creer, y hasta empiezas a ver que te querías tan poco que no entendías que alguien lo hiciera.
Quizás no todo el mundo lleve todo tan a flor de piel, ni necesite gritarlo todos los días como tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario