miércoles, 7 de diciembre de 2011

Dos...

errores, dos venganzas, dos rollos sin importancia, dos ocasiones de devolver el daño a la persona equivocada, todo junto, o nada. ¿Qué he hecho? Quizás no es relevante, quizás no solucione nada, o quizás lo joda todo. A veces pienso que el karma no existe, que simplemente las personas se devuelven las jugadas unas a otras como creen que debe ser. Probablemente sea lo que me está pasando a mí. Perdonar, y olvidar, es de sabios. Pero yo me salto la primera parte. No perdono. Puedo intentar olvidar, pero el daño hecho está. Soy incapaz de ver a alguien pegarme una puñalada gorda y que se vaya y todos tan contentos. Lo malo, es que yo no soy Dios, y no siempre que juzgue acertaré, tengo fallos, unos mayores que otros y por desgracia no puedo predecir el futuro. Pero aún me puedo controlar a mí misma, y esto que ha sucedido doy por hecho que lo tengo que olvidar, paso página y esta se queda como está, no vamos a liar más la madeja, que bastante hay ya.

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